
El Gobierno Federal, a través de su Secretaría del Trabajo, así como el corrupto Congreso de la Unión, sí autorizan un incremento al salario mínimo cada diciembre del año, lo hacen tomando en cuenta “sólo sus intereses”, pero no toman en cuenta, mucho menos consideran, los aumentos inmediatos a los productos básicos y otros del consumo general, los cuales su producen desde antes de enero siguiente, ya que el soplo les llega oportunamente y “aleluya”.
Esto ha sido llamado la famosa cuesta de enero, pero la verdad es que conceden manga ancha a los empresarios y grandes productores, sobre todo de grandes negocios, que por ende aprovechan la oportunidad que se les da, desde luego en perjuicio del consumidor.
Por su parte, los dichosos diputados, dizque “representantes del pueblo”, se convierten en unos verdaderos advenedizos consumados, que siguen “chupando” del presupuesto, ya que buscan, o les dan oportunidades, tales como alcaldías, estados o alguna otra organización, siguiendo su enriquecimiento a costa del pueblo en general y para ello existen infinidad ejemplos, y/o pruebas, situación que todo México conoce.
Pero así es nuestro sistema político, y no es nada nuevo, los vicios van de más en más, sin importar la ideología, que no respetan, dado que aprenden de inmediato y de acuerdo a sus respectivas conveniencias.
Por Rafa Meixueiro.
























