El uso de la tecnología llegó a todos los aspectos de la vida de las personas y el uso del dinero no es la excepción, vamos hacia una sociedad donde el dinero es totalmente virtual, transferible y sin presencia física.

El desarrollo tecnológico ha seguido su curso y cambia cada vez más la forma de hacer negocio entre las compañías, e incluso los usuarios de las plataformas digitales, desde su precedente más inmediato en la pandemia del 2020.

Pagar pasando un celular por encima de otro, establecimientos que se cobran automáticamente al escanear tu reloj al salir del lugar, o pagar con tu huella digital parecieran escenas de ciencia ficción, pero hoy son una realidad, la tecnología ha cambiado el estilo de vida de las personas y esta tendencia tiene varias implicaciones económicas.

De acuerdo con el Estudio de Venta Online 2023 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). El comercio electrónico minorista en México creció 23% durante el 2022. Las ventas del sector retail alcanzaron un valor de 528 mil millones de pesos en el año que recién terminó.

Esto ha posicionado a nuestro país en el top cinco de los países con mayor crecimiento del comercio electrónico en el mundo, después de Indonesia, Filipinas y la India, y por encima de Malasia, Brasil, Estados Unidos y Japón.

Hoy en día cualquier persona puede vender o comprar absolutamente de todo con el simple hecho de tener un celular o una computadora, lo que se ha convertido en una actividad económica importante, pues aun teniendo un entorno macroeconómico complejo, marcado por la inflación y la volatilidad en los mercados, el comercio electrónico minorista creció a doble dígito en México y alcanzó a 63 millones de consumidores, casi la mitad de la población mexicana, lo que no es cosa menor, estimado lector.

Pues, aunque este escenario es positivo, se perciben aristas importantes de abordar, teniendo en primera instancia, ampliar la conectividad y acceso a internet, en las zonas rurales de las entidades, pues no podemos pensar en una economía digital, en comercio electrónico y ventas digitales, cuando esta oportunidad no es integral a la población en general.

Y en segundo, persiste el hecho de que muchos consumidores aún desconfían al proporcionar sus datos personales para la realización de compras en línea por el miedo que tienen a ser víctimas de fraude al momento de realizar su pago, por lo que la parte regulatoria de este mercado aún está en desarrollo, y se mantiene endeble.

Por lo que es necesario que se establezcan mejores parámetros de logística, y procesos que garanticen a los clientes una experiencia positiva, y de plena confianza, pues es fundamental ante los cambios vertiginosos que se avecinan en este rubro, motivando entonces a las grandes empresas de comercio electrónico mantenerse en la vanguardia.

Es evidente la creciente importancia que el comercio electrónico ha ganado entre los ciudadanos de todo el país, de Chihuahua, no obstante, aún existen barreras y desafíos sobre los que se tiene que trabajar para lograr consolidar su desarrollo, además de mayores candados de seguridad para cumplir con las expectativas de los clientes, en aras de construir una verdadera economía circulante y digital.