
Chihuahua, Chih.- El pasado 24 de junio elementos de la policía municipal, detectaron actitud sospechosa por parte de un sujeto que caminaba por calles del sur de la ciudad, mismo que al notar la presencia de los agentes, intentó refugiarse en una ladrillera.
Los uniformados procedieron a realizar una inspección de rutina, localizándole al sujeto cuatro envoltorios de la droga conocida como “cristal” y que tenía ocultos en una cajetilla de cigarros; de inmediato realizaron la detención y posterior traslado a la Fiscalía.
Este día el sujeto identificado como Rigoberto A.B. fue liberado luego de que una juez decidiera que existieron irregularidades en la detención, entre las que destacan que el sujeto fue molestado al momento del arresto, lo detuvieron sin que existiera una denuncia y la hora de la detención escrita en el reporte de los agentes no coincide con la hora real del arresto.
No es la primera ocasión que personas libran la cárcel por detalles tan absurdos como los mencionados.
Recientemente indignó a los chihuahuenses el caso de la niña Alondra, que aún permanece desaparecida y que todas las evidencias señalan al novio de su abuela, como principal responsable, mismo que fue detenido y posteriormente liberado por no existir elementos para inculparlo; hoy se encuentra prófugo.
Otro caso que por años ha sido ejemplo de impunidad a nivel nacional, fue el caso de Marisela Escobedo, desatado por la liberación del asesino confeso de su hija Rubí Frayre, y que un juez decidió dejarlo en libertad argumentando que la confesión no tenía validez, tiempo después la madre de la víctima, Marisela Escobedo, fue asesinada en las puertas de Palacio de Gobierno, cuando pedía justicia por su hija.
Este tipo de errores graves son muy comunes tras la implementación del nuevo sistema de justicia en Chihuahua, el cual contiene enormes lagunas legales que son aprovechadas por los delincuentes para librar la cárcel.
Es importante hacer mención que varios mandos policiales de los tres niveles de gobierno han manifestado su molestia, pues mientras los uniformados arriesgan sus vidas para realizar detenciones importantes, en los juzgados la “puerta giratoria” deja a los criminales nuevamente en circulación.
Fernando Reyes























