El coordinador de Comunicación Social de Marco Bonilla, Ignacio Dávila, acaba de enfrascarse en una problemática con varios reporteros de distintos medios, y es que, el poblano insiste en controlar el manejo de prensa, desde una perspectiva de directivo de medios y no de servidor público.

Varios reporteros que han optado por hacer su trabajo desde el edificio que alberga la Presidencia Municipal, se quejaron de que Dávila les quiere prohibir trabajar desde ahí, aunque se trata de un edificio público.

El asunto radica en que Ignacio Dávila los quiere mantener controlados en el tercer piso del edificio Del Real, en donde sólo pueden entrevistar a los funcionarios que deciden acudir a ese lugar a brindar alguna atención, por el contrario, en el Salón Consistorial del Municipio, los reporteros pueden abordar a los muchos funcionarios que diariamente pasan por el lugar a algunas de las oficinas de la zona.

Este señor al que mucho conocen como “el pipope”, y no por agradar a todos, ha sido señalado por panistas, por trabajadores municipales, incluso por propios funcionarios del gabinete de Marco Bonilla, como quien se cree el alcalde, casi casi usurpando funciones de su propio jefe.

No se sabe si Bonilla no se ha querido dar cuenta o simplemente está pagando algún favor, pero el hecho es que personajes nefastos como éste, dividen dentro de la administración y le generan más enemigos que amigos al presidente municipal.

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Los morenistas que han crucificado a Felipe Calderón Hinojosa, asegurando que era imposible que una lacra como García Luna, operara sin que el presidente de la República supiera algo, ahora se tragan sus palabras y voltean para otro lado, con el caso del corrupto narcogobierno de Adán Augusto López.

A ver qué dice en Chihuahua, Cuauhtémoc Estrada, Brigihte Granados o Andrea Chávez, ellos firmaron en su momento que un fiscal no puede entablar acuerdos con los narcos sin que su jefe directo lo sepa, incluso dijeron que era imposible y absolutamente nada creíble, pero en esta ocasión es Adán Augusto quien dice que no sabía que su fiscal Hernán Bermúdez le operaba a un cártel de la droga.

Entonces sí, como es de Morena, él sí pudo haber sido engañado por su fiscal, él sí es una santa paloma, e incluso están seguros de que ese dinero proveniente del narcotráfico, no financió campañas políticas de los meros gallos de Adán Augusto, o gallinas en su defecto, como la hoy senadora Andrea Chávez.