
La gobernadora Maru Campos ha logrado crear un escenario de colaboración y respeto con el Gobierno Federal que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo, y es que, mientras en otros estados se politizan temas delicados y sensibles como la seguridad, en Chihuahua las fuerzas estatales y federales se han sabido coordinar.
Apenas la semana pasada Maru convocó a Mesa de Seguridad en Guadalupe y Calvo, lugar que se encontraba sitiado por grupos delictivos, y consiguió que el Ejército y la Guardia Nacional, desplegaran más elementos de apoyo junto a la FGE y la SSPE.
No obstante, en varias partes de la entidad siguieron los picos de violencia, como en el municipio de Moris, y la gobernadora no tardó en acudir este lunes a la Mesa de Seguridad, la cuál encabezó para pedir que se refuerce la coordinación y hasta anunció adelantos importantes en materia de inteligencia policial, para colaborar con la FGR y fortalecer a las corporaciones locales.
Si bien, el panorama de seguridad en la entidad, es complejo, pero es importante que la gente vea ese tipo de voluntad por parte de los gobiernos, a pesar de emanar de partidos y colores diferentes.
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Ignacio Dávila, coordinador de Comunicación Social del alcalde Marco Bonilla, se puso furioso porque la semana pasada lo evidenciaron por haber intentado ordenarle a varios reporteros que trabajan para medios privados, en dónde y cómo trabajar.
No conforme con eso, trascendió que el oriundo de Puebla, contactó al dueño y director de un medio de comunicación digital, para pedirle que le dijera a su reportero que no realizara su chamba desde el Salón Consistorial, ubicado en el edificio presidencial.
O sea, no sólo no entendió que los reporteros no chambean para él ni para el Municipio, sino que a la usanza de Morena y la 4T, queriendo controlar todo y a todos, cómo no pudo ordenarle a la gente que de inmediato se le reveló, fue a llorarle al jefe de uno de ellos.
No es la primera ocasión que este tipejo se ve envuelto en problemas de esa naturaleza, incluso ya se ha hecho de palabras con otros reporteros porque les quiere ordenar que sí y que no se puede preguntar.
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La Dirección de Seguridad Pública Municipal sigue siendo un cero a la izquierda frente a los ciudadanos abusivos y prepotentes que atormentan las diferentes colonias de la ciudad.
Contrario a lo que vocifera el jefe Julio César Salas, el tiempo de respuesta de la Policía Municipal, no es de 5 minutos, sino que incluso a veces es un tiempo de respuesta nulo o infinito, pues los agentes nunca llegan.
Por un lado el alcalde Marco Bonilla y Julio César Salas, se la pasan diciéndole a los chihuahuenses que confíen en la DSPM y que denuncien fiestas escandalosas, faltas administrativas y hasta delitos, pero en el 911 es habitual que nadie conteste y cuando eso pasa, la policía simplemente no atiende.
Tal vez los polimunicipales se han acostumbrado a ir a las diarias escenas del crimen a acordonar y ayudar a levantar casquillos, y para ellos las faltas al bando de policía y buen gobierno, no son importantes y sienten que no las deberían atender.























