
Parece que Daniela Álvarez no entendió su papel en la dirigencia estatal del PAN, en lugar de ser un punto de encuentro, se ha convertido en fuente de división dentro del partido.
La rueda de prensa encabezada ayer lunes por Daniela Álvarez, acompañada por legisladores locales y federales es muestra de ello, pues como en ésta, hace meses que no invita al senador Mario Vázquez, único senador del PAN por Chihuahua y figura legislativa más importante en el estado.
Al interior del partido ya se escuchan muchas voces inconformes, pues esto sólo provoca descoordinación y una división que no debería existir cuando se trata del bien de Chihuahua, y mucho menos fomentada de forma directa por la que debería fungir como agente de encuentro y unidad.
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Quien de plano le está restando mucho al PAN, es el alcalde Marco Bonilla, que con todas sus buenas intenciones se ha rodeado de oportunistas e hipócritas que lo han ido descarrilando sin que se dé cuenta.
Nuestro presidente municipal ha sabido distanciarse de los chihuahuenses, siempre pésimamente aconsejado por sus disque asesores que sólo lo han hecho bajar drásticamente en las encuestas, incluso en las propias pagadas por el PAN.
La problemática de los baches no ha ayudado en nada, peor aún, el mega fraude que se aventaron con el alumbrado público, pues en sus dos periodos como alcalde, le han invertido una fortuna, pero las colonias siguen obscuras.
Aguas, porque así comenzó la declive del PRI y cometiendo esta clase de errores, se compone la fórmula perfecta para ese desenlace, y lo que ahorita menos necesita Chihuahua, es irle planchando el camino a los cuatroteros, por lo menos no con los perfiles que hay actualmente.
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Quien se despidió de los medios con un intento de irse dignamente, fue la hoy ex dirigente municipal del PAN, Sarahí Franklin cuyo periodo estuvo marcado por una verdadera falta de liderazgo.
Mucho la han calificado como la mejor morenista dentro del PAN, por formar parte de un ala radical que se contrapone a los verdaderos ideales de Acción Nacional.
Caso contrario es el nuevo dirigente César Komaba, que aunque fue puesto casi a la fuerza como presidente del Comité Directivo Municipal, es un operador político, alguien que si bien, no tiene carisma y no es del agrado de todos, sí tiene muy claro cómo defender los estatutos del PAN, es institucional, sabe obedecer y se espera que poco a poco se vaya convirtiendo en la figura que Maru Campos espera.
























