La sesión del Consejo Nacional del Partido Acción Nacional celebrada el pasado sábado en la Ciudad de México dejó más mensajes políticos de los que a simple vista podrían advertirse. No fue un encuentro protocolario ni una reunión de trámite: fue, más bien, un termómetro del momento interno que vive el panismo rumbo a los próximos procesos electorales.

Desde Chihuahua, la delegación no pasó desapercibida. Encabezada por la gobernadora Maru Campos —la “primera panista” del estado—, reunió a varias figuras relevantes del partido, confirmando que la entidad mantiene peso específico dentro de las decisiones nacionales. La presencia compacta de liderazgos locales sugiere coordinación, pero también interés por influir en el rumbo que tomará el partido en los próximos años.

Entre los asistentes destacó el senador Mario Vázquez, quien no es ajeno a estas dinámicas: fue dirigente estatal en dos ocasiones y actualmente funge como consejero nacional, lo que le otorga voz y voto en las definiciones estratégicas del partido. Su participación, más que simbólica, representa continuidad en la estructura interna del panismo chihuahuense.

En sus redes sociales, Vázquez subrayó que el Consejo se desarrolló en un ambiente “democrático y horizontal”, una descripción que no es menor en tiempos donde los partidos políticos buscan mostrarse abiertos y deliberativos. Según su propio balance, uno de los temas centrales fue la posibilidad de abrir las candidaturas a la ciudadanía, una discusión que apunta a mecanismos más amplios de selección y a la eventual incorporación de perfiles externos.

La propuesta, de concretarse, implicaría un cambio significativo en la cultura partidista tradicional, donde las candidaturas solían reservarse a militantes con trayectoria interna. Abrirlas a la sociedad no sólo busca refrescar cuadros, sino también competir por liderazgos con arraigo ciudadano en un contexto de creciente desconfianza hacia los partidos.

Sin embargo, la apertura también entraña riesgos: diluir identidades ideológicas, tensar a las estructuras locales y provocar disputas internas por el control de las nominaciones. El reto para el PAN será equilibrar inclusión con cohesión, renovación con institucionalidad.

Por ahora, el mensaje que emerge del Consejo es claro: el partido se mueve, ensaya cambios y prepara el terreno. Y Chihuahua —como ha ocurrido en otros momentos— quiere estar en primera fila de esas decisiones.

—

También el sábado, pero en Ciudad Juárez, miembros del partido Morena convocaron con engaños a los ciudadanos, para que asistieran al monumento a Benito Juárez para un disque concierto de Chicos de Barrio.

La jugada fue rastrera y al final del día, sólo se trató de un mitin de Morena, especificamente del grupo Tabasco, es decir, de Andrea Chávez con el respaldo de algunos senadores como su coordinador Ignacio Mier y el siempre non grato, Gerardo Fernández Noroña.

La gente estaba verdaderamente molesta, pues como siempre, llegan a veneto de una cosa y terminan llenado eventos de otra cosa, claro, no sin antes recibir su cacuha guinda, porque eso sí, el sol estaba muy fuerte.

También Cruz Pérez Cuellar hizo lo propio pero en la ciudad de Chihuahua, y convocó a una reunión de amigos para comemorar el 220 aniversario del natalicio del Benemérito de las Américas.

Ahí, a diferencia de Andrea Chávez, a Cruz lo respaldaron casi todos los diputados locales del Grupo Parlamentario de Morena, aunque a la gente no le agradó mucho la presencia de persdonajes como Brenda Ríos.