¿Recuerdan lo que les platiqué el lunes sobre la ley que estableció el  Congreso del Estado de Chihuahua para que una elección se anulara si en ella interviniera el crimen organizado o si el candidato tuviera vínculos criminales?

Y que Morena, además de no votarla en el Congreso, corrió a la Suprema Corte a pedir que se tumbara. Sí, la Suprema Corte que no discute nada y que sólo acata. Pues ¿qué creen que paso?

Morena lo consiguió. La Corte echó para abajo la ley que blindaba las elecciones de la intervención del crimen, quitando lo que le estorba a Morena para financiarse con dinero ilícito y así usar delincuentes para manipular elecciones.

A Chihuahua nos quitaron la forma legal de anular una elección aunque se pruebe que el crimen organizado metió la mano, el dinero y las armas. Y como éramos el único estado del país que contemplaba o tenía esta ley, hoy no existe esta disposición en ningún lugar de México.

El narco puede meter dinero en una campaña. Puede amenazar y matar candidatos. Puede decidir quién compite y quién no. Y así no hay consecuencias.

Hay que decirlo fuerte y claro con todas sus letras: el responsable es Morena.
Morena, el partido que votó en contra de blindar las elecciones y después litigó en la Suprema Corte para tumbar el blindaje.

Y no lo digo yo: está en las actas del Congreso y en el expediente desgraciadamente de la Suprema Corte.

Y quiero que sepan algo más: en la Corte, la ministra Yasmín Esquivel, votó del lado de Chihuahua por los chihuahuenses. Ella sostuvo lo que nosotros siempre sostenemos: que cuando el crimen decide una elección no puede haber duda de la gravedad ni tampoco del grado de afectación al voto libre. Así que hasta en la Corte hubo quien lo entendió; pero a Morena no le importa la ley ni le importa la verdad.

Cuando un partido hace todo para que la intervención del crimen en las elecciones no tenga consecuencias, está confesando literalmente cuáles son sus intereses y a quién está protegiendo. Eso pinta a Morena de cuerpo entero. Y ese partido ya tiene candidato. En Chihuahua ya sabemos qué reglas necesita para competir a su modo.

Lo que resolvió la Corte, lo acatamos. Lo que no vamos a acatar nunca es la idea de que Chihuahua se resigne, eso jamás.

Si nos cerraron un camino, abriremos otro. Lo que la Corte borró lo vamos a reponer por la vía de la propia Corte, por la vía que deje abierta. El Congreso estará presentando la iniciativa debida en las próximas horas.

Pueden tumbar una ley en la Suprema Corte, pero no pueden nunca tumbar el espíritu chihuahuense que ya le plantó cara al miedo y que no va a dejar nunca que el crimen elija a sus gobernantes.

Chihuahua no se entrega, Chihuahua se defiende.

Aquí seguimos, trabajando por el bien de todo Chihuahua.