
En un ambiente de alegría, unidad y profunda espiritualidad, concluyó el pasado viernes el curso de verano Mini Academia Vial 2025.
Se trata de una iniciativa que reunió a más de cien niñas y niños del municipio de Aquiles Serdán en la Basílica de Guadalupe, el cuál es un espacio que se consolida como punto de encuentro para la formación y el fortalecimiento de la comunidad.
El curso duró una semana, en donde la Basílica abrió sus puertas para recibir a la niñez en actividades que combinaron el juego con el aprendizaje, promoviendo valores, conciencia vial y cultura cívica.
Todas las actividades se realizaron en un entorno seguro, acogedor y lleno de sentido humano; más de 200 personas, entre familias, autoridades e integrantes de la comunidad parroquial, se dieron cita para acompañar el cierre de esta experiencia.
Mediante un comunicado de prensa, se detalló que la ceremonia fue presidida por personal de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, con la presencia de autoridades municipales e invitados especiales, así como del rector de la Basílica, el presbítero Ernesto Guerrero Bernal.
En este sentido, el clérigo Ernesto agradeció a Dios por permitir que este tipo de encuentros tengan lugar en un espacio sagrado como la Basílica, que poco a poco se consolida como un pilar espiritual y formativo para toda la región.
Resaltó su gratitud hacia las autoridades estatales y municipales por hacer posible esa experiencia, reconociendo el respaldo institucional que ha permitido que proyectos como ese lleguen a la comunidad.
Hizo énfasis en la importancia de caminar juntos, es decir, gobierno, familias e Iglesia, por el bienestar de la niñez, sembrando esperanza y construyendo una comunidad más humana y fraterna.
“Por ustedes, niñas y niños, vale la pena cada esfuerzo”, dijo Ernesto Guerrero, al dirigirse a los pequeños participantes, a quienes reconoció como el presente que merece ternura y el futuro que necesita esperanza.
Cabe mencionar que la Basílica de Guadalupe, más allá de su edificación material, continúa creciendo como un lugar de encuentro, de luz y de transformación, donde la fe se vive y se comparte, y donde florecen nuevas generaciones con principios, con rumbo y con esperanza.






















