El gobernador Javier Corral, no sólo se ha mostrado incapaz para tratar la pandemia, sino que a eso se le suma su falta de voluntad y su obsesión por estar haciendo campaña en otros estados y mantener latente el conflicto con López Obrador, pelea que lo ha mantenido en los reflectores a nivel nacional, mientras que en Chihuahua los hospitales, camas, ventiladores e insumos médicos, son insuficientes.

Si bien, los panistas han hecho énfasis en que “tenemos al peor presidente, en la peor época”, cosa en la que coincidimos plenamente, sin embargo para este estado el problema es doble, pues también tenemos al peor gobernador, al mismo tiempo que al peor presidente, en la peor época, y es que los jefes del Ejecutivo, federal y estatal, se han caracterizado por cometer error tras error.

Ahora llega Corral Jurado, para que ordenar al sumiso Consejo Estatal de Salud, que emita una serie de restricciones que básicamente castigan al pueblo, dando un claro mensaje de que el incremento de los contagios y las muertes, es culpa única y exclusivamente de la imprudencia de la gente, es decir, se cura en salud, se quita la barra, se lava las manos o como usted lo quiera llamar.

Desde un principio el actuar del estado comenzó mal y es que el Gobernador optó por atacar directamente los sectores productivos, las empresas y a los generados de empleos, mientras que en las colonias populares y oficinas de gobierno, los escenarios parecían ferias de pueblo sin que nadie dijera o hiciera nada al respecto.

Es cierto que la implementación de medidas preventivas son fundamentales para evitar los contagios, y que los chihuahuenses deben adoptar una disciplina que si es necesario, debe ser impuesta por el gobierno, pero esta debe atacar directamente el problema, la propagación del virus pero evitando en la medida de lo posible las afectaciones económicas.

El desinterés de Javier Corral por el sector salud, comenzó a evidenciarse desde el momento en que nombró a Eduardo Fernández como Secretario de Salud, es decir, prefirió poner a un licenciado de Administración para que le limpien todo el cochinero financiero que tiene en la dependencia, en lugar de priorizar la salud de los chihuahuenses y colocar en ese puesto a un verdadero experto en temas de salud.

Posteriormente sintió que su pelea con Maru Campos era poca cosa y se rompió las medias con AMLO, lo que repercutió inmediatamente en los esfuerzos conjuntos contra la pandemia, haciendo que Chihuahua enfrentara al coronavirus con esfuerzos individuales, desorganizados y dispersos, incluso los operativos contra las fiestas y carnes asadas, se delegaron sólo a los municipales, quienes no se dieron abasto y no contaron con el apoyo de ninguna otra corporación.

El colmo fue lo que pasó este lunes, pues el señorón se le ocurrió mencionar “toque de queda”, palabras graves que necesitan un fundamento legal y que no deben decirse a la ligera ni como chisme de lavandería, claro, la gente lo escuchó del propio Gobernador y de inmediato entró en pánico y comenzaron las aglomeraciones en los supermercados, gaseras, bancos y centros comerciales.

Como si no fuera suficiente esa mala broma que nos recuerda a la famosa broma de Orson Welles, Corral Jurado anuncia la reunión con el Consejo Estatal de Salud, manteniendo a los chihuahuenses a la expectativa mientras el caos en la ciudad crecía cada vez más, la noche del martes sale sonriente y con un semblante de cinismo dice que el anuncio será hasta el miércoles por la mañana.

Su mentad toque de queda resultó ser un cierre económico que en lugar de abonar a la contención de la movilidad, ha ocasionado aglomeraciones por todo el estado, los agentes de vialidad cazan a familias que aunque conviven todos en una misma casa, no pueden viajar juntos en el carro, pero eso sí, Joel Gallegos brilla por su ausencia en todos los locales donde los tapetes de lodo dan vergüenza, el transporte público va a reventar, los edificios donde el gobierno recauda dinero están a reventar y las colonias populares siguen sin ninguna vigilancia, es decir, para Javier Corral Jurado, los contagios se dan sólo en los autos particulares, en los supermercados, en la deportiva y el Rejón, pero pega más aún por las noches.