Resulta muy fácil ahora pretender hacerse la víctima, cuando en su tiempo se ensañaron en contra de toda persona que sospechaban que cometía alguna irregularidad. Con una posición maniquea al extremo, en el quinquenio de Javier Corral acabaron con famas públicas de toda persona que decidían acusar, y ahora que con pruebas contundentes y a través de las instancias oficiales se les señalan sus verdaderos ilícitos que cometían, Corral y sus funcionarios, se tiran al suelo y buscar la compasión.
Pero ni siquiera en su tierra, porque por acá se les conoce “el corrido”, como coloquialmente se dice. Y entonces, gracias a las amistades y relaciones que construyó Corral en sus años de chapulín de la Cámara de Diputados a la de Senadores, y viceversa por varios años, le creían y le apoyaban difundiendo lo que les planteaba.
Corral siempre tuvo desdén hacia los medios y periodistas chihuahuenses. Su desapego de Chihuahua le movía a buscar el cobijo en la capital del país, porque a los medios locales los veía como Dios a las liebres: chiquitos y orejones.
Concretamente, ahora se llama perseguido, él y sus colaboradores, y se dice víctima de venganza política.
Nada más falso.
Mientras Corral y su gobierno buscaban justificar su supuesta cruzada anticorrupción y citaban a mítines en la Plaza Mayor de la capital de Chihuahua, donde lucía su verborrea dominguera y sus capacidades histriónicas el entonces gobernador, la actual administración actúa, responsablemente, de manera institucional y con análisis y estudios técnicos, no políticos, como la gestión corralista.
El actual auditor superior del estado, asumió el cargo el 1º de enero de 2019, luego de que en 2018, fuera elegido por mayoría, en el seno del Congreso local. Es decir, no pueden afirmar que es un auditor a modo, como sí Corral lo hacía, en el caso de los jueces por consigna y la consejera del Poder Judicial a quien encargaba fabricar las carpetas de investigación. Es cierto, hubo quienes sí cometieron ilícitos y fueron juzgados. Pero igualmente hubo víctimas del hambre ególatra de Corral, quienes tuvieron que sufrir el escarnio público y algunos la cárcel, pero fueron exonerados.
Asimismo, la fiscal anticorrupción en tiempos de Corral, Gema Chávez, conoció, por conclusiones de las investigaciones técnicas de la Auditoría Superior, ya a cargo de Héctor Acosta, el actual titular, de los 400 millones de pesos que de forma ilegal solicitó mediante un convenio, ni siquiera un contrato formal, el actual procesado ex secretario de Salud, Eduardo F.H., pero la funcionaria, con una sospechosa omisión, no actuó, como era su obligación.
Y hoy que la Fiscalía Anticorrupción toma el asunto y le da seguimiento, se dicen perseguidos políticamente. Así buscan la conmiseración pública, para intentar evadir su responsabilidad y que no se les aplique la ley.

Líneas publicadas por un buen amigo.