
El jefe del Ejecutivo estatal, Javier Corral, dejó de gobernar Chihuahua para dedicarse de tiempo completo a su venganza política contra la alcaldesa con licencia María Eugenia Campos, y es que desde el principio de su administración, su sed de vendetta era más que obvia y aunque constantemente se quejaba de la falta de recursos, la mayor parte de los dineros los dedicaba a perseguir a los duartistas.
Esto resulta positivo para todos los chihuahuenses, pues todos sabemos las millonadas que CerDuarte y compañía se embolsaron a la mala, sin embargo Corral Jurado debió utilizar al aparato jurídico ya existente en las instituciones públicas y dejar de contratar a externos y pseudo especialistas en la integración de carpetas de investigación, las cuales eran constantemente tumbadas por los jueces, tal fue el caso que pese a los millones que Corral invirtió en esas carpetas y en su persecución, fue el propio Andrés Manuel quien logró negociar con Estados Unidos la detención del ex mandatario; por cierto, de las pocas cosas que ha logrado AMLO.
Este quinquenio está por concluir y lo único destacado es la falta de obra pública, de infraestructura en todos los rubros, una incapacidad brutal para atender los temas de salud que confieren al Estado, un desmedido y preocupante incremento en la violencia, y un crecimiento exponencial de la deuda pública.
A pesar de todo esto, Javier Corral se olvidó de su trabajo como gobernador y ahora se dedica a la persecución contra Maru Campos, empecinado a bajarla de la candidatura aunque eso signifique la derrota del PAN y dejarle el camino libre a Morena y su proyecto de la Transformación de Cuarta.
Para lograrlo, está utilizando las instituciones públicas en su afán de venganza y no de justicia, esa desesperación revela su gran temor de que cualquier paso en falso, resultará en un giro de 180 grados y posiblemente en el 2022 será él quien sea perseguido.
No sabemos lo que va a pasar y todos, incluso los que saben, estamos a la expectativa, lo único seguro en todo este embrollo, es que los chihuahuenses están hartos de las peleas políticas y desean con todas sus fuerzas un gobernante que se dedique a eso, a gobernar, a resolver los problemas de los chihuahuenses y no a librar batallas de poder, en donde los afectados por sus desacuerdos y rencores siempre son los ciudadanos que ni la deben ni la temen.






















