Chihuahua, Chih.- El pintor chihuahuense Fermín Gutiérrez, ha sabido plasmar las bellezas y la diversidad de las tierras áridas del norte de México, es sus obras que han mostrado en varias partes del mundo, la cosmogonía de nuestro Estado.

Con preparación académica de arquitectura, resalta que el gusto por el arte no se da por decisión propia sino que es un destino, un mandato que surge en cada uno, pero no todos lo siguen o los propios contextos los van desviando por otros caminos.

El artista plástico, explicó que en ocasiones el gusto por el arte regresa en la juventud cuando se es más consiente, es como un retorno a la niñez pero con una experiencia, un camino recorrido, con preparación académica y es cuando se empieza a formar un lenguaje, un mundo de objetos, ideas y formas.

Agregó que uno no es artista porque quiere sino porque así suceden las cosas.

“Chihuahua es una isla rodeada de tierra, es un estado muy grande, son espacios con una bastedad en donde nuestra mirada se pierde, incluso mi pintura tiene mucho de eso, trabajo mucho el espacio y ese aislamiento de cierta manera nos ha ayudado pero también nos ha limitado, todo mi trabajo ha nacido aquí, he trabajado en otros país pero Chihuahua y su luz es fascinante, a mí me parece que las artes plásticas de Chihuahua se han mantenido muy por debajo de lo que deberían de ser, pues tenemos un paisaje vibrante y brillante que es inspirador”, resaltó Fermín.

Su obra se caracteriza por no ser costumbrista, no ser fácil y no ser complaciente, sus trabajos son hechos en tierra fértil, el desierto del estado, cuenta con especies únicas y una naturaleza maravillosa, lo que ha sabido sentir y observar, Fermín, ha logrado entender el paisaje, las costumbres, la cultura las tradiciones, la gente.

Gran parte de sus pinturas destacan la belleza y el misterio de la noche, las estrellas.

Para Fermín Gutiérrez, es muy importante cumplir el espacio y el tiempo creativos, tratar de que salga algo que valga la pena y llame la atención, sin embargo finalmente serán el tiempo y la historia los que definen la calidad y el éxito de los cuadros.

“Yo creo que en toda la obra de un artista, si hay un cuadro que salió como debe de salir, creo que valió la pena porque no todo lo que pinta un artista está bien, el arte es como un ir y venir de las olas, comienzan bajistas y van subiendo hasta que alcanzan lo que es la parte más alta y luego empieza a bajar y a evolucionar de nuevo”, comentó.

Dentro sus obras más importantes existen tres esculturas que son monumentales, El Abrazo, ubicado en El Rejón; Las Palomas, en el palomar y El Galileo, en el Tecnológico de Monterrey.

Para Fermín, al artista local en algunas ocasione le falta entusiasmo, ambición, ser independiente, picar piedra y sacar agua de donde no hay, destacó que si bien, es importante el apoyo, buscarlo cuando se está comenzando es un error que convierten los jóvenes que van incursionando al mundo del arte.

El chihuahuense enfatizó que un artista debe ser autentico, genuino e independiente, el camino del arte es maravilloso, pero hay que pintar para vivir no vivir para pintar, contrario a lo que muchos piensas.

Recomendó a los nuevos artistas, que se dejen llevar, que se suban a la nave y viajes, que sean ambiciosos, despierten la sensibilidad y que esperen a que llegue ese sentir, pues el mundo del arte no es fácil pero es hermoso.