Los registros de las candidaturas a la gubernatura han concluido y fueron ocho políticos los que oficializaron sus aspiraciones de ocupar la silla que hoy finge usar Javier Corral.

Entre egos, sueños guajiros y ansias por recibir las prerrogativas, se registraron seis de los candidatos a gobernador, y es que ellos mismos saben que la verdadera contienda será entre Maru Campos, por el PAN y Juan Carlos Loera, por Morena.

En el caso de Chela Ortiz, sabemos que asumió esa bandera más a fuerza que con ganas, pues se trata de una mujer con trayectoria, experiencia, mucho colmillo pero a fin de cuentas es un personaje institucional, a quien no se le ve muy animada por encabezar el proyecto del PRI, pero que buscará a toda costa poner a trabajar el voto duro del tricolor y poder refrendar a su partido como la tercera fuerza política en el estado y acortar la distancia que los separa de Morena como segunda fuerza.

Si bien es cierto, Chihuahua es un estado que en el último lustro se volvió panista, pero Movimiento Ciudadano se ha visto muy activo y emprendió una intensa campaña de afiliación ciudadana que comenzó a hacer ruido en varios sectores, como en el magisterio, entre los jóvenes universitarios y entre los politiquillos resentidos de otros partidos, lamentablemente para los naranjas, ese avance se vio detenido en seco, por el secuestro del partido que encabeza Francisco Sánchez Villegas, y que ha sido motivo de una desbandada de personajes clave para MC.

Con todo y este problema disfrazado de renovación, la candidatura de Alfredo Lozoya, podría dar un severo batazo al PRI y mandarlo hasta el cuarto lugar de la preferencia electoral en esta entidad, pero no deben aflojar porque “El Caballo” comenzó con todo y ahora difícilmente se le ve cabalgar por Chihuahua.

Brenda Ríos, quien va por el Partido Verde Ecologista de México, podrá jugar un papel importante para restarle votos a Morena, ya que es evidente que su bandera y su jugada principal, va entorno al tema de las energías limpias, ámbito en donde López Obrador, la 4T y Morena, están totalmente reprobados.

Hasta este punto no veo necesario que mencione al “Capi” Arrieta, por el PES, a María Eugenia Baeza (homónima de la candidata blanquiazul), por Redes Sociales Progresistas ni al buen cirujano Alejandro Díaz, quien con las mejores intenciones podrá sumarle algunos votos a Fuerza por México.

Claro está que estas personas saben perfectamente que no serán gobernadores, pero la duda es, ¿qué caso tiene asumir una candidatura que se sabe perdida?, ojalá y no sea para hacer campañas simuladas mientras se embolsan las prerrogativas.