La intolerancia y odio en contra de la prensa crítica por parte de Javier Corral, cada vez se hace más visible con reacciones viscerales, agresiones verbales y desplantes para todo el que lo cuestione.

Al Gobernador se le olvida que si bien, no está obligado a responder a los reporteros de El Diario, sí está obligado a informar y explicar a los chihuahuenses sobre los señalamientos que se le hacen y no escudarse con la misma cantaleta de “son mentiras”.

Eso me trae a la mente los aferrados “no es cierto” de CerDuarte y de los que tanto se quejó Corral en su momento como opositor, pero resulta que ahora este señor va de mal en peor.

Podremos aceptar que el pleito que tiene con El Diario tanto en Juárez como en Chihuahua, ha provocado una serie de publicaciones que golpean directamente la imagen del mandatario, también debemos estar conscientes que ese periódico fundamenta sus constantes señalamientos con documentos y pruebas sacadas incluso desde las propias dependencias estatales, lo que pone a Corral en un punto obligado a aclararle las acusaciones no al El Diario, sino a los chihuahuenses.

El colmo de ese señor que pareciera que poco a poco ha ido perdiendo el juicio, fue este lunes en plena rueda de prensa cuando una reporte le cuestiona sobre unos créditos a corto plazo los cuales aparecen en documentos del propio gobierno y que incrementan de manera importante la deuda estatal, a lo que Corral Jurado se limita a decir que no responderá a nadie de ese periódico.

Lo mismo pasó con el terreno del que se apropió en Ciudad Juárez y del que asegura que son calumnias y que demandará desde El Paso, Texas, a esa casa editora, sin embargo las pruebas salieron del propio Registro Público de la Propiedad y no de la imaginación de un reportero o un periodista anti Corral.

Es hora de que en Chihuahua se comience a respetar el trabajo periodístico y que las figuras cuestionadas sean los encargados de manejar los recursos públicos y los propios periodistas a quienes siempre les tratan de voltear la tortilla, situación que se ha ido haciendo costumbre no sólo en esta entidad sino en las mañaneras de López Obrador.