El conflicto del agua de las presas chihuahuenses ha escalado muy rápido llegando a todos los rincones del país, sin embargo la intervención de las autoridades ha dejado mucho qué desear, sobre todo la necedad y la saña de Andrés Manuel y la cobardía de Javier Corral.

Desde hace meses el asunto comenzó a subir de tono y cuando Corral tuvo la oportunidad de dar la cara, salir en defensa de sus gobernados, destacar como un verdadero chihuahuense, ganarse a la gente de la región centro sur y de pasada ayudar a los productores del estado, no lo hizo, en su lugar prefirió primero ponerse del lado del presidente, luego se hizo el occiso y cobardemente se le escondió a los agricultores, luego siguió engañando a la gente en coordinación con AMLO y hoy que los ojos de todos están en las presas, se hace el defensor de la causa y según él se suma a la legitima exigencia del cierre de las compuertas.

Ya es muy tarde señor, los productores se reúnen con usted sólo por la desesperación de no resolver un conflicto que dejará graves consecuencias para los ciclos agrícolas del 2021, pero ya no confían en usted y los ha dejado ir.

El otro que perdió su gran oportunidad de posicionarse fue Juan Carlos Loera, quien nunca supo manejar el conflicto, no pudo agarrar el hilo y no tuvo el valor de pedirle a su jefe el presidente, que le diera poquita tregua a Chihuahua, por el contrario, como hipnotizado, se ha dedicado a replicar las mentiras y la información incompleta que sale desde el Palacio Federal.

Obrador, se ha ensañado con Chihuahua y la nueva disputa que tiene con Corral, deja un panorama muy negativo para esta entidad, en todos los temas; económico, de seguridad, de salud, de programas sociales, etc etc etc.

Ahora el Congreso del Estado está haciendo sus esfuercitos para ayudar a los productores, incluso se han unido todas las fuerzas políticas locales, pero también es un poco tarde, difícilmente lograrán algo en los tribunales internacionales y difícilmente harán entender a Lopitos que esa no es la forma de resolver los problemas.

Se tuvo que perder una vida para que todos los actores políticos se movieran, en un acto represivo, digno de una dictador loco como los hay en otros países que hoy sufren en manos de sus propios gobiernos, la Guardia Nacional acribilló a una pareja de inocentes y despertó a los ciudadanos, pero también dejó ver un escenario de caos, violencia e injusticias, que de inmediato dio brillo a los ojos de los oportunistas, todo en la puerta de un proceso electoral.

Salvo por unos cuantos diputados locales y federales que estuvieron al pendiente (claro, también con sus intereses de por medio), desde antes que el conflicto se convirtiera en un polvorín.

Pues bien, es triste saber que mientras luchan y defienden lo que a Chihuahua le pertenece, mientras los de tacuche se sientan a hablar y hablar por horas sin resolver nada porque realmente les importa un bledo, las presas siguen vaciándose y aunque el presente ciclo agrícola está garantizado, los problemas se dejarán ver el próximo año.