
La gobernadora Maru Campos no tuvo objeción con brindarle todo su apoyo a los alcaldes de Madera y Temósachic que son de extracción morenista.
Durante su gira por la región occidente del estado, dijo que sin importar los colores de los presidentes municipales, ella iba a trabajar hasta el último minuto por Chihuahua y su gente, incluyendo a los municipios guindas.
El gesto fue bien visto por los asistentes quienes decidieron aplaudir el hecho de que les llevó obras, infraestructura y programas tangibles, lejos de las distinciones partidistas.
Incluso los alcaldes se vieron agradecidos y entusiasmados por aplaudirle a la gobernadora, sobre todo por que los delegado del Bienestar, no se han parado en esos lugares desde el 2018 cuando López Obrador obtuvo la Presidencia de la República.
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El senador Mario Vázquez está planteando una discusión de fondo dentro del PAN: el partido no puede convertirse en el objetivo; el objetivo es salvar Chihuahua, y el partido es el instrumento.
Su llamado a buscar alianzas con el PRI, Movimiento Ciudadano y otras fuerzas políticas rumbo a la gubernatura de Chihuahua parte de una visión pragmática, pero también polític; si existen coincidencias en la defensa del estado, los partidos deben ser capaces de sentarse a construir.
Vázquez Robles habla de un movimiento social de defensa de Chihuahua, una convocatoria que trascienda las estructuras partidistas y alcance a ciudadanos, sectores económicos y organizaciones que compartan una preocupación por el rumbo del país.
Frente a escenarios complejos, la dispersión puede ser un lujo que Chihuahua no se puede permitir; la elección será entre siglas o entre proyectos de estado, y Mario Vázquez parece decidido a que el PAN apueste por lo segundo.
En esta visión, Marco Bonilla ha estado haciendo eco, pues se le ha visto los últimos días en franco diálogo con personajes que figuran no solo en el PAN, sino del PRI también, mandando un mensaje claro de unidad, frente a la división que impera en el país.
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Al parecer hubo una encerrona en ciudad Cuauhtémoc, entre Maru, Marco Bonilla y los líderes del partido en esa ciudad.
Dicen los que saben que fue algo así como lo ocurrido en Ciudad Juárez en el salón Cibeles, en donde a Maru ya la esperaban dos fotógrafos de la oposición, lo que la incomodó, pero no la acongojó, tanto así que se limitaron a tomar la foto y evitar cuestionamientos.
























