• Maru la reina de la impuntualidad
  • La Secretaría de Cultura y sus pésimos empleados
  • Peniche no aprende de la pandilla “CerDuarte”

Maru Campos, no deja su papel de estrella o artista de Hollywood y sigue llegando tarde a todos los eventos, pero últimamente su impuntualidad raya en lo absurdo y quienes pagan los platos rotos, los cientos de abuelitos o las señoras que acompañadas de sus hijos, asisten a los eventos para saludarla o poder expresarle alguna inquietud.

Tampoco los organizadores de los eventos han hecho nada, pues los siguen programando al medio día o a las 3 de la tarde, cuando el sol está con todo y el calor insoportable; dejan a la gente esperando, a veces les ofrecen botellitas de agua tibia y luego al final les dicen que la diva de divas, llegará una o dos horas tarde o ya de plano, les dicen a todos que la Maru, canceló su asistencia, así como si nada pasara.

Gente cercana a ella, asegura que cada vez es más egocéntrica y tarda horas dándose la manita de gato para darse baños de pueblo y que cualquier cosita fuera de lugar, es motivo para cancelar su aparición en los reflectores populares.

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La Secretaría de Cultura de Gobierno del Estado, sigue teniendo problemas causados por su personal mal capacitado e incapaz de hacer las cosas bien, por lo que deberían ir pensando en hacer una limpia al interior de la dependencia.

La última que se aventaron fue el viaje a la Muestra Estatal de Teatro en Delicias, pues realizaron un concurso y los ganadores irían con los viáticos pagados de Chihuahua a Delicias, sin embargo entre los ganadores había dos jovencitas y dos masculinos.

Los “brillantes” organizadores del viaje de la Secretaría de Cultura, decidieron que para ahorrar, iban a meter a las jovencitas en el mismo cuarto que los hombres, aún y con pleno conocimiento de que una de las chicas, es menor de edad.

Tremenda regañada se llevó la encargada Andrea Montes, pues la mamá de la jovencita llegó hasta Delicias, para recoger a su hija, pues no la podía dejar en manos de gente tan irresponsable y carente de sentido común y criterio.

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El Fiscal Peniche, parece no agarrar la onda pese a tener a Garfio, Yáñez, Tachiquín y toda la pandilla de los “CerDuartes” enfrentando la justicia.

Peniche se construye tremenda casa en el exclusivo residencial San Francisco, aún a sabiendas de que tal acto no será bien visto por nadie fuera de su propia familia.

La bronca para el Fiscal es que ya lo cacharon y fue Fermín Ordóñez, el encargado de regar el tepache y ahora le exige que dé una explicación no corrupta para tal hecho.