Con la designación de Juan Carlos Loera como candidato de Morena a la gubernatura, ese partido comienza a cavar su propia tumba en el estado de Chihuahua, y ahora su triunfo podría depender sólo de un mal movimiento del PAN, es decir, que su contrincante sea Gustavo Madero.

Aún y cuando la encuesta de Morena, reveló que el mejor posicionado para la candidatura era el senador Pérez Cuéllar, nuevamente los caprichos del presidente López Obrador se antepusieron a la militancia y a la realidad del partido.

Lo peor del asunto es que se eligió a Loera de la Rosa, aún y cuando se contaba con perfiles como el de Rafa Espino, el profe Martín Chaparro, Bertha Caraveo y hasta Carmen Alemida, es decir, saldría la misma si se la daban a Cabada o a Quintana Silveyra.

Dicen los que saben que este logro de Juan Carlos Loera, se debió a la ciega fidelidad que ha mostrado hacia el presidente, incluso se dice que esto se venía maquilando desde el 2018.

Esto es totalmente creíble debido a que se ha hecho notorio que varios de los candidatos a las gubernaturas en otros estados, están siendo los que en su momento fueron designados como superdelegados o los famosos villereyes, en este caso es Juan Carlos Loera, quien no la pensó dos veces para pedir licencia como diputado federal para encabezar los programas clientelares del Bienestar en Chihuahua.

Por cierto, con esto se confirma que Loera sí se encontraba realizando campaña con los recursos federales, es decir, entregando becas, despensas, regalando dinero y llevando los diferentes apoyos populistas que despilfarra la federación con tintes electoreros.

Durante el evento del anuncio, el cual fue encabezado por el líder nacional Mario Delgado, Juan Carlos Loera, hizo énfasis en que conoce a fondo los 67 municipios, lo contrario hubiera resultado una ofensa, debido al cargo que ostentó todo este tiempo, por a morenista se le olvidó recordar que en muchos de los municipios de la región centro sur y de los que cuentan con mayor población, lo traen atravesado por el robo del agua de las presas y los abusos cometidos por la Guardia Nacional.

Por lo que se puede ver, Morena le estaría apostando a los votos de Ciudad Juárez, en donde están hartos del PAN, PRI y Cabada; también le tira al trabajo rural pero en las zonas muy alejadas, donde aún hay poblaciones manipulables y vírgenes que no requieren inyectar tanto recurso.

Salvo el berrinche de Cruz Pérez Cuéllar, que abandonó la reunión y luego amenazó con impugnar la decisión de un partido en donde nisiquiera milita, las cosas resultaron más o menos como se esperaba, y los otros aspirantes se limitar a felicitar de dientes para afuera a su nuevo candidato a gobernador.

Con esto Morena le puso la tapadera al ataúd y en caso de que Maru Campos logre esquivar los embates de Javier Corral y obtenga la candidatura del PAN, se estarían colocando los clavos para poder confirmar la muerte y el entierro de Morena, desde antes de junio del 2021.