El partido Morena se desmorona en Chihuahua y en todo el país, y es que las fragmentaciones por la falta de un verdadero sentido de pertenencia guinda, son muchísimo más grandes y marcadas, que las del PRI en la primera década de los dos miles o que las del PAN en los comicios de este 2021.

En el caso de Chihuahua las divisiones comenzaron cuando líderes genuinos como el profe Martín Chaparro o colmilludos como Miguel Colunga o Hugo González, se vieron obligados a pelearse los espacios con lacras como Juan Carlos Loera, Brighite Granados, Osmar González, Marcelino Gómez, Fernando Tiscareño y demás figuritas que se han acercado a Morena sólo porque ven una oportunidad para sus egos o porque algún familiar o padrino los acercó.

Como un ejemplo de esto fue el berrinche que les hizo Cruz Pérez Cuéllar en la Ciudad de México cuando se enteró que la orden de Andrés Manuel López Obrador, fue la de entregarle la candidatura a Juan Carlos Loera, uno de los perfiles más odiados en todo el estado.

Morena tuvo que negociar con Cruz la alcaldía de Juárez para que no se llevara sus estructuras a la basura, algo parecido pasó con Armando Cabada para que no se llevara sus millones; la civilidad la mostraron personajes como Martín Chaparro y Rafael Espino, éste último, uno de los pocos que ha tenido el valor de decir a AMLO de frente, en qué sí lo apoya y en qué no lo apoya, a sabiendas de que el presidente le tiene buena escucha al hoy senador.

Actualmente, las divisiones vienen desde las llamadas “corcholatas”, pues en Chihuahua y en el país se están rompiendo las medias por apoyar a Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, Claudia Sheiunbaum y uno que otro despistado, a Ricardo Monreal.

Los grupos comienzan a tupirse duro, y el asunto se pondrá peor ahora que comiencen a buscarse los espacios para los comicios locales, pues ya andan dos tres ex priistas y ex panistas resentidos, queriéndose aprovechar de la falta de liderazgos de Morena y de la inexperiencia y poca capacidad de Brighite Granados.

Por cierto, las denuncias por corrupción entre los mismos morenistas, comenzarán a llegar en la recta final de este 2023, así la guerra apenas comienza.