

Por César Juárez. Doctorante en derecho judicial.
El mundo sé ¡cimbro! Al darse a conocer el avance y propagación del SAR-Cov-2. (coronavirus) familias enteras enlutadas, desempleo, deserción escolar, etc. vino a demostrar la fragilidad humana, y desenmascaro el discurso simulador e incapacidad de muchos gobernantes a lo largo y lo ancho de la tierra. Una pandemia que según fuentes como: (ORUS, 2021) refiere que a la fecha de 18 de julio de 2021, alrededor de cuatro millones de personas habían fallecido a nivel mundial a consecuencia de la COVID-19. Mientras que en Asia, continente en el que se originó el brote, la cifra de muertes ascendía a unas 780.650 personas, los decesos en Europa casi duplican dicho número. En concreto, se han registrado más de un millón de muertes por el coronavirus en el Viejo Continente. Sin embargo, ya no es el continente con mayor número de fallecidos por COVID-19. La cifra contabilizada en América se aproximaba ya a los dos millones de decesos ese día. (texto extraído.)
En México la cifra se estima entre los 239 mil decesos. ¿Qué nos deja esta pandemia? Sin duda dolor a las familias que perdieron a sus seres queridos, duelo persistente y recuerdos inolvidables.
Ahora bien desde la perspectiva del que escribe, ante tal situación se presenta una oportunidad real de cambio, como humanos podemos re-direccionar nuestro actuar. Desde el rol que desempeñemos como miembros de una sociedad. Una sociedad dolida, confusa, incluso perdida en materialismo y consumismo; que solo cree en lo que le habrá de redituar buenos dividendos a sus intereses, que reniega de la existencia de un ser superior (DIOS) pero lo culpa de los males que padece. La oportunidad de que los gobernantes fortalezcan sus políticas públicas en el rubro de la salud, que si bien es cierto quizá no frenen un surgimiento de una pandemia como la que se nombra, si nos ayudaría estar mejor preparados por ende tener una mejor reacción. Ahora bien, a la fecha de publicación del presente, aún se ve muy lejos la un control real del virus, aún se habla de ciudades como la ciudad de México, que pudiesen entrar en rojo, y otras tantas que lo están. Lo que nos obliga a no confiramos pues latente aún está el riesgo de contraer y contagiar a los demás. De ahí la pregunta ¿ Qué sigue para usted? Se le presenta la oportunidad de un cambio de ser mejor ser humano o ser humana. -¿Se va a ir de vacaciones? -¿Le reclamará todo a los gobiernos? -¿Espera la manifestación de extraterrestres para la cura? “Acabo” como dicen algunos y algunas.
Ya el pentágono reconoció la existencia de ovnis, ya viene la cura. Pues mire mientras eso pasa, yo soy de la idea, que debemos trabajar de la mano con la autoridad en la obediencia, exigiendo sí. Pero también poniendo nuestro granito de arena.
¡Oh, imprudente! ¿Para qué pensar en vivir una larga vida si no tienes un solo día seguro?
























