¿No qué no? 40 policías municipales de Nuevo Casas Grandes, de esos que le anduvieron calentando la plaza a la gobernadora Maru Campos y la grillaron a más no poder, calificándola como injusta por el asunto de los exámenes de confianza, finalmente presentaron su renuncia.

Estos policías han dado una clara muestra de que ni ellos pueden confiar en sí mismos; si los señores no se tienen confianza, hay que imaginar qué puede esperar la ciudadanía común y corriente.

Primero se hicieron los ofendidos, pero ahora que sacaron el cobre, el panorama que se vive en la región va tomando forma, y es que, resulta irónico que desde el desarme de la Policía Municipal, los asaltos a los transportistas que cruzar por Nuevo Casas Grandes, se redujeron casi al cero por ciento.

Entonces, no es de extrañar que de los 95 polmunicipales adscritos a las filas, 40 decidieron poner pies en polvorosa de esa corporación, antes de que otra cosa pueda suceder, sin embargo, lo que es claro, es que estos sujetos quedarán vetados de la labor policial en las corporaciones de todo el país.

Lamentablemente, una buena parte de esos ex agentes, serán nuevos miembros de algún cártel de la droga, quienes sabrán aprovechar sus mañas y sus conocimientos policiales y de la propia Dirección de Seguridad Pública de aquel municipio.

Por un lado, la autodepuración de la policía, será muy buena para ese municipio, pero aquí tendrá que salir Gil Loya para ayudar en la convocatoria, porque prácticamente la fila quedó reducida a la mitad.

Quien seguirá en las filas, pero de internos del Cereso de Aquiles Serdán, es el ex gobernador priista César Duarte Jáquez, quien insiste en convencer a la juez Delia Valentina Meléndez, de que está muy enfermito y necesita arraigo domiciliario urgente.

Nadie duda que está casi casi por convencer, el problema viene desde el Palacio de Gobierno, porque en estos momentos políticos, a nadie favorecería que el ex gobernador, calificado como el vulgar ladrón, quede en libertad, aunque sea mediante el arraigo.

Fue precisamente por ese motivo, que la FGE pidió a la juez, que le echarán otros 12 mesecitos más de prisión preventiva, esperando a que, en una de esas, y se les muera en la celda. Así y sólo así, podría dejar de ser un problema para todos y una bandera política para Morena.

La defensa pide el arraigo domiciliario, porque a cada rato tienen que ir médicos pagados con su propio dinero (es decir, de lo robado a los chihuahuenses), a ponerle ungüentos para sus problemas de salud, aunque en las fotos aparezca más fuerte que nunca.

Este viernes decidirán el destino de CerDuarte para los próximos meses, aunque lo más importante ahorita, está por llegar y es a lo que se le conoce como un “Juicio Oral”.