
El juicio del único detenido por el asesinato de la periodista Miroslava Breach, ha sido limitado para la prensa y pese al derecho que exigen los comunicadores los espacios destinados para ellos, serán pocos.
Esa mancha en la administración de Javier Corral se ha convertido en una piedra en el zapato para el mandatario, pues no sólo no llegó la justicia que tanto prometió sino que los avances que en su momento anunció, jamás rindieron frutos.
Desde el inicio de su gestión como gobernador el panorama para el periodismo en Chihuahua, fue negativo, pues el asesinato del reportero gráfico Adrián Rodríguez y de Miroslava, fueron apenas iniciando su quinquenio.
No olvidemos que Miroslava era amiga de Corral, a quien tanto apoyo le pidió y este terminó por asegurar que nunca supo de las amenazas, pero la realidad pudiera ser otra, pues poco a poco se fue conociendo que algunos panistas estaban involucrados, incluso fue un alcalde de ese partido quien la “vendió” a un grupo criminal.
Pudiera ser que desde Palacio se instruyó al Poder Judicial que se supone, debería ser autónomo, para que se limite el acceso a la prensa y poder así evitar que se revivan heridas y que las fibras sensibles vuelvan a hacer ruido en la sociedad.
Pues bien, han pasado tres años desde el asesinato de Miroslava y apenas será el juicio de tan sólo uno de los detenidos, es decir, la impunidad sigue reinando Chihuahua y la cantaleta de Corral tanto en los homicidios de periodistas, policías, activistas y estudiantes, es siempre la misma, prometer la justicia que nunca llega, confiando en que el tiempo borra la memoria de la sociedad.






















