

César Juárez. Doctorante en derecho judicial.
Valores perdidos; mañas aprendidas.
Vaya situación por la que atraviesan la niñez y la adolescencia en nuestro país. Deserción escolar, embarazo adolescente, delincuencia juvenil, etc. Situaciones que entre otras aquejan a la juventud en México. Según fuente denominada “México social” nuestro Estado y el de Guerrero en el año 2019, encabezaban las estadísticas como las entidades con mayor embarazos en menores de 19 años. Fuente: México social.
En cuanto a la deserción según fuente publicada en octubre del 2020 redacta que nuestro Estado se encuentra en tercer lugar. Fuente: Chihuahua tercer lugar.
Que decir de la delincuencia juvenil, de sobra es sabido que por las situaciones diversas que atraviesa el país, la delincuencia organizada y desorganizada asecha a la juventud. El fácil acceso a las drogas, la falta de oportunidades de empleo, salud, educación, espacios de cultura y violencia familiar, son algunos de los factores que llevan a la adolescencia a delinquir. Son muchas las fuentes que referencian la delincuencia juvenil en el país y el Estado. Fuentes: a los 14 secuestra, mujeres adolescentes comenten delitos, 179 jóvenes, mataron robaron y violaron.
En efecto, se pudiera manifestar que la niñez y adolescencia son un sector de la población en que el Estado debe emprender políticas públicas, líneas de acción y leyes que prevengan, protejan y restituyan derechos de este sector.
Pero de igual forma no todo es tarea del Estado, gran parte de lo aprendido está en las cuatro paredes del hogar, el papá que violenta a la mamá o viceversa, el consumo de drogas, de alcohol como habito familiar, mamá y papá que buscan sustituir la atención y amor a los hijos e hijas por cosas materiales, papá ausente, otorga una pensión alimenticia a medias o en ocasiones ni a medias, nula convivencia con los hijos. Familiares directos o indirectos, coludidos en el crimen.
Todo esto entre otros, son factores que de alguna manera influyen en el pensar de la adolescencia que a la par lo llevan a realizar acciones ilícitas como modelo aprendido en casa.
Es momento de buscar una auténtica articulación entre sociedad y gobierno, a efecto de una mejor atención y protección a este grupo. Dotar de oportunidades a este sector desde las escuelas, para que se interesen más por el deporte, cultura, etc. Motivar desde el hogar, como un buen principio será siempre predicando con el ejemplo saber escuchar de lo que adolecen.
Luego entonces dentro de las políticas públicas a emprender por el Estado, trabajar en modelo de prevención en todas sus letras, así como en la recuperación de espacios públicos en diferentes sectores de los municipios del Estado.
Bien lo expresaba Pitágoras: “educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.”






















