
Para el Presidente López Obrador, fue más sencillo eliminar los 109 fideicomisos, quitando así los candados y las auditorías a casi 70 mil millones de pesos que se encontraban destinados y etiquetados para determinadas acciones en beneficio de millones de mexicanos.
Bajo el argumento de que los fondos y fideicomisos estaban llenos de corrupción, el señor optó por eliminarlos y “fortuitamente” estos miles de millones, pasan a una bolsa que queda completamente a su disposición, es decir, para que los convierta en despensas y compre millones de votos en todo el país, aprovechándose de la necesidad de la gente más fregada y de quienes más sufren la desigualdad.
Es decir, el Presidente dijo que es mejor tirar a la basura las etiquetas de apoyo a determinados sectores, en lugar de hacer una limpia y arreglar lo podrido que dejaron las pasadas administraciones.
Aquí también hay que hacer énfasis en que dentro de esos fondos y fideicomisos, Andrés Manuel “Chávez” Obrador, se llevó entre las patas a fondos que eran 100 por ciento transparentes, como el Fonden o el Fondo Minero, este último por cierto, en el caso de Chihuahua, lo hicieron perdedizo en el 2019, es decir, ni el PRI ni el PAN, sino la gente de López Obrador.
Suena increíble que se continúe invirtiendo en sus tres grandes proyectos que por donde se vean, son totalmente inviables, pero lamentablemente, está convencido en gastar íntegro el dinero de los mexicanos en la refinería, el tren Maya, el aeropuerto en Santa Lucía y lo que sobra, regalarlo a las personas que definitivamente no producen ni aportan nada fuera de votos irracionales.
El rayito de esperanza dentro de toda está arbitrariedad, está en decenas y decenas de observaciones que los diputados federales de oposición, hicieron a la iniciativa que se aprobó echando la mayoriteada de los “morenos”, pero que tiene una serie de puntos que deberán ser analizados y es en donde se podrán rescatar algunas partidas presupuestales.
Al Presidente no le bastó con el gravísimo recorte que le ha hecho a los estados y a los municipios para el ejercicio fiscal 2021, en donde por cierto hay que decir, que en el caso de Chihuahua, la actuación de Javier Corral ha dejado mucho que desear, pues no sólo se volvió un sujeto incapaz de exigir y gestionar con resultados favorables, sino que ahora se agarró a patadas con Obrador, como un par de mocosos peleando por la pelota.
Todo esto lamentablemente no se verá reflejado en las urnas en este 2021, sino que será hasta el 2024 cuando la gente comience a abrir los ojos, pero ya tendrá el agua hasta el cuello y difícilmente se podrá dar un revés de peso a estas acciones dictatoriales de Andrés Manuel López Obrador.
























