No cabe duda que la corrupción, en los órdenes públicos, a cualquier nivel, crece de manera constante, tal es el del ex Javier Corral, que, por sus propias razones políticas, aprovechó su poder para presionar a un juez de apellido Mendoza, para presionar que fuera tras Maru Campos en la pre y campaña, para su candidatura a gobernadora, poniendo piedras en el camino, con tal de que no obtuviera el triunfo, ya que no fue de su gracia que su gallo, Gustavo Madero, no la pudo lograr.

Pero no es sólo esto, cuanto protegió a Duarte, su antecesor, que hasta tuvo el descaro de regresar los bienes incautados por motivo de redimir el daño Chihuahua, obvio es, contando con el apoyo del Gobierno Federal, situación que se debe investigar a fondo y escarbar hasta lo último sin consideración a las consecuencias.

Para no profundizar más, veamos la nueva falsedad de Corral, que cuenta con doble nacionalidad, situación que ni el IFE en su momento, y posteriormente el INE, organismos públicos que, se supone revisan documentación  de cada individuo que contiende en elecciones de su incumbencia, y resulta que este tramposo, fue senador, diputado federal y gobernador por el Estado de Chihuahua, pero he ahí el pero, recientemente el presidente AMLO  le ofrecería para servicio en el exterior del país, detectándose esta gran irresponsabilidad de supuestos funcionarios del servicio oficial, lo que demuestra una clara falta a los Derechos Constitucionales de la Nación; caso de este vende patrias que sólo busca la oportunidad en el sistema político mexicano que se los permite.

Para concluir, dependerá de la población en general, evitar tanta corrupción que sólo daña la economía de pueblo; dirán que existen otros países peor que el nuestro ¿y eso justifica sus robos? Porque, si hay más naciones que a pesar de todas sus malversaciones, dan vida a su pueblo. En México sólo se piensa, pero a manos llenas.

Por Rafa Meixueiro.