El gobernador Javier Corral que se goza de ser según él un rebelde, se ha caracterizado por sus constantes peleas con los gobiernos federales, en su momento con el corrupto de Enrique Peña Nieto y actualmente con el desubicado de López Obrador.

Pero esa actitud visceral que le impide medir las consecuencias, viene de antaño, pues desde los veintitantos años que tiene brincando de un puesto a otro por la vía plurinominal, es decir, sin ser votado (salvo esta última vez), se la ha pasado peleando y confrontando, tanto en las cámaras como al interior del partido.

Qué bueno que el señor Corral sea un brabucón, un entrón o lo que usted quiera, pero que lo haga en sus asuntos privados y deje de traer graves afectaciones a los chihuahuenses, que finalmente son quienes quedan en medio de todas sus broncas.

Rechazamos las acciones del gobierno de AMLO  en contra del estado grande, pero no debemos pasar por alto que es Javier Corral quien empieza las broncas y luego no aguanta, lamentablemente llevándonos entre las patas a los ciudadanos que bien, que lejos de apoyar una u otra postura, sólo queremos que nos dejen trabajar.

El panorama para esta entidad se torna bastante difícil, pues entre la locura del Presidente de la República y la sed de poder y venganza del Gobernador, las instituciones que fueron creadas para servir a los ciudadanos, están siendo utilizadas para golpearse entre ellos, dejando en el olvido y hasta llevando afectaciones a todos los sectores productivos de la sociedad.

Ahora es el campo y la seguridad, los dos temas más importantes para Chihuahua, claro, luego de la pandemia, en donde también AMLO y Corral, han desempeñado un pésimo papel. Las mesas de seguridad se han convertido en una charla cafetera en donde sólo se analiza como confrontarse la Federación y el Estado, y para acabarla de fregar, desde Palacio de Gobierno, salen también los ataques que buscan quitar del camino a Maru Campos y a Pérez Cuellar, los dos fuertes para la gubernatura.

En fin, los ciudadanos podemos ir olvidándonos de ver prontas soluciones a estos conflictos y no nos queda más que seguir lanzando gritos a la nada para ver si en una de esas el gober tiene un momento de lucidez y se pone a hacer algo por los chihuahuenses sin tener que politizarlo y enredarlo con sus venganzas personales.